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¿Qué ocurre realmente con tu cuerpo cuando subes por encima de los 3.000 metros?

A 3.000 metros, cada respiración aporta alrededor de un 30 % menos de oxígeno que al nivel del mar. El cuerpo reacciona en minutos, se adapta en días… y a veces falla. Esto es lo que pasa y cómo actuar.

Ilustración de un campamento de alta montaña con tiendas entre picos nevados
La aclimatación progresiva es la mejor prevención del mal de altura. Ilustración: Altavia

Llegas a una ciudad andina en avión, subes en teleférico a un mirador alpino o pasas tu primera noche en un refugio a gran altura. Al principio todo parece normal. Pero tu cuerpo ya está trabajando a contrarreloj para compensar algo invisible: hay menos oxígeno disponible en cada respiración.

Este artículo es divulgativo y no sustituye el consejo médico. Si planeas un viaje a gran altitud, y especialmente si tienes alguna enfermedad crónica, consulta antes con un profesional sanitario.

Por qué hay «menos oxígeno»

El aire de la montaña contiene la misma proporción de oxígeno (alrededor del 21 %) que el del nivel del mar. Lo que cambia es la presión: el aire está menos comprimido, así que cada respiración contiene menos moléculas de oxígeno.

AltitudOxígeno disponible respecto al nivel del mar (aprox.)
1.500 m~84 %
3.000 m~70 %
4.500 m~58 %
5.500 m~50 %
8.849 m (Everest)~33 %

Lo que pasa en las primeras horas

  • Respiras más rápido y más profundo. Es la respuesta más inmediata.
  • El corazón se acelera para mover más sangre.
  • Orinas más. Es parte de la aclimatación normal.
  • Duermes peor, a veces con una respiración irregular (respiración periódica) que despierta.
  • Menos apetito y, en algunas personas, dolor de cabeza leve.

Lo que pasa en días y semanas

Con el tiempo, el organismo se aclimata:

  • La respiración se ajusta y la sangre se vuelve algo más alcalina.
  • Los riñones producen eritropoyetina (EPO) y aumenta la producción de glóbulos rojos, un proceso que lleva semanas.
  • Mejora la capacidad de los tejidos para usar el oxígeno.

Hay límites: por encima de unos 8.000 metros, el cuerpo no puede aclimatarse de forma sostenida y solo se deteriora. Por eso a esa franja se la llama la «zona de la muerte».

Algunas poblaciones que viven desde hace miles de años en altura, como los tibetanos o los pueblos andinos, presentan adaptaciones genéticas distintas a la aclimatación de un visitante. Y en el reino animal hay auténticos campeones, como explicamos en los animales que viven a mayor altitud.

Cuando el cuerpo no se adapta a tiempo

Mal agudo de montaña (MAM)

Es el problema más frecuente. Puede aparecer a partir de unos 2.500 metros y suele manifestarse entre 6 y 12 horas después de llegar a una nueva altitud. Síntomas típicos:

  • Dolor de cabeza (casi siempre presente).
  • Náuseas o vómitos, pérdida de apetito.
  • Cansancio o debilidad.
  • Mareo.

Qué hacer: no subir más hasta que los síntomas desaparezcan. Si empeoran, bajar.

Edema pulmonar de altura (EPA)

Acumulación de líquido en los pulmones. Es potencialmente mortal. Señales: falta de aire en reposo, tos, cansancio extremo, a veces esputo rosado.

Edema cerebral de altura (ECA)

Inflamación del cerebro. Es potencialmente mortal. Señales: confusión, comportamiento extraño, falta de coordinación (caminar como si se estuviera ebrio), somnolencia extrema.

Ante síntomas de edema pulmonar o cerebral, la prioridad absoluta es descender y pedir ayuda.

Cómo prevenirlo

Las guías de la Wilderness Medical Society y de la comisión médica de la UIAA coinciden en lo esencial:

  1. Sube despacio. Por encima de 3.000 metros, no aumentes más de unos 500 metros al día la altitud a la que duermes.
  2. Día de descanso cada 3-4 días (o cada 1.000 metros de ganancia).
  3. «Sube alto, duerme bajo»: puedes ascender durante el día y bajar a dormir.
  4. Evita el alcohol y los sedantes los primeros días.
  5. Hidrátate, sin excesos.
  6. Nunca subas con síntomas.

Existen medicamentos preventivos, pero solo deben tomarse con indicación médica.

Un mito frecuente

Estar en buena forma no protege del mal de altura. Muchas personas muy entrenadas lo sufren por subir demasiado rápido. Lo que manda es el ritmo de ascenso y la susceptibilidad individual.

Si quieres entender por qué algunas montañas son tan peligrosas más allá de la altitud, lee las 15 montañas más peligrosas del mundo y por qué lo son.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué altura puede aparecer el mal de altura?

El mal agudo de montaña es poco frecuente por debajo de 2.500 metros, pero puede aparecer a partir de esa altitud, especialmente si se sube rápido (por ejemplo, en avión o en coche a ciudades andinas).

¿Estar en buena forma física protege del mal de altura?

No. La forma física no predice quién lo sufrirá. Lo que más influye es la velocidad de ascenso, la altitud a la que se duerme y la susceptibilidad individual.

¿Sirve la hoja de coca o algún medicamento?

Existen medicamentos que pueden prevenirlo o tratarlo, pero deben usarse bajo indicación médica. La medida más eficaz sigue siendo ascender de forma gradual.

Fuentes y referencias

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