El ajolote, el anfibio que nunca crece y puede regenerar partes de su cuerpo
Vive solo en los canales de Xochimilco, en Ciudad de México, nunca abandona su aspecto juvenil y puede regenerar patas, cola e incluso partes de órganos. Mientras se multiplica en laboratorios y acuarios, en libertad está al borde de la extinción.
Tiene una sonrisa permanente, branquias que parecen plumas y la capacidad de rehacer una pata perdida. El ajolote (Ambystoma mexicanum) se ha convertido en icono de la cultura popular, protagonista de videojuegos y estrella de los acuarios. Pero en su único hogar natural —los canales de Xochimilco, en Ciudad de México— apenas sobrevive.
Un adulto con cuerpo de larva
La mayoría de los anfibios pasan por una metamorfosis: el renacuajo pierde las branquias y la cola y se convierte en un adulto terrestre. El ajolote no lo hace. Alcanza la madurez sexual y se reproduce conservando su aspecto larvario, un fenómeno llamado neotenia.
Por eso mantiene toda su vida:
- Branquias externas a ambos lados de la cabeza.
- Una aleta dorsal que recorre el cuerpo.
- Vida completamente acuática.
En condiciones excepcionales —por ejemplo, con tratamientos hormonales en laboratorio— puede llegar a metamorfosearse, pero en la naturaleza casi nunca ocurre.
El campeón de la regeneración
Lo que convierte al ajolote en una estrella de la biología es su capacidad de regenerar. Puede rehacer:
- Extremidades completas, con huesos, músculos y nervios.
- La cola, incluida la médula espinal.
- Partes del corazón, de los ojos y del cerebro, según diversos estudios.
Y lo hace sin cicatriz. Comprender cómo lo consigue es uno de los grandes objetivos de la medicina regenerativa, por lo que el ajolote es uno de los animales de laboratorio más estudiados del mundo.
Paradoja de la conservación: hay muchos más ajolotes en laboratorios y acuarios que en su hábitat natural.
Xochimilco, un hábitat en apuros
Hace siglos, el valle de México estaba ocupado por grandes lagos. La expansión de la ciudad los fue desecando. Hoy, el ajolote silvestre depende de los canales de Xochimilco y del sistema tradicional de chinampas, huertos flotantes de origen prehispánico.
Sus amenazas son:
- Contaminación del agua por aguas residuales y agroquímicos.
- Especies invasoras como la carpa y la tilapia, que compiten con él y se comen sus huevos.
- Pérdida y fragmentación del hábitat por la urbanización.
- Cambios en la temperatura del agua: el ajolote necesita agua fría.
La UICN lo clasifica como «En peligro crítico», la categoría más grave antes de la extinción en estado silvestre. Muestreos científicos realizados en las últimas décadas han documentado un fuerte descenso de su densidad en los canales.
Lo que se está haciendo
Investigadores de la UNAM y organizaciones locales colaboran con chinamperos para crear refugios: tramos de canal con agua filtrada y barreras que impiden el paso de peces invasores. Además, se promueve la agricultura chinampera sin agroquímicos y se certifican productos «amigables con el ajolote».
Si quieres uno como mascota
En muchos países la cría en cautividad es legal y no afecta directamente a las poblaciones silvestres, pero requiere agua fría, filtración y cuidados específicos. Nunca debe liberarse un ajolote en la naturaleza fuera de su área de origen.
El ajolote no es el único animal con capacidades asombrosas: descubre otros en los animales capaces de sobrevivir en condiciones que matarían a un ser humano.
Fuentes y referencias
- Lista Roja de la UICN – Ambystoma mexicanum
- CONABIO (México)
- Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
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