Cómo actuar ante un incendio forestal si te sorprende haciendo senderismo
Un incendio forestal puede avanzar más rápido de lo que se camina, sobre todo cuesta arriba. Saber leer el viento y el terreno, avisar pronto y elegir bien la vía de escape puede salvar vidas.
Cada verano, los incendios forestales obligan a cerrar parques, evacuar pueblos y cortar carreteras. Para quien camina por el monte, la probabilidad de verse atrapado es baja, pero las consecuencias pueden ser graves. La prevención y unas pocas ideas claras marcan la diferencia.
Antes de salir: riesgo y restricciones
- Consulta el índice de riesgo de incendio y las restricciones vigentes en la zona: en épocas de riesgo alto, muchas comunidades y parques limitan el acceso, prohíben hacer fuego (incluidos hornillos) o cierran pistas.
- Recuerda la regla 30-30-30, muy usada en la prevención: más de 30 °C de temperatura, menos del 30 % de humedad relativa y viento de más de 30 km/h. Cuando se dan las tres condiciones, un fuego puede volverse muy difícil de controlar.
- En días de riesgo extremo, elige otra actividad o rutas cortas cerca de zonas abiertas y vías de salida.
- Deja dicho tu itinerario.
Si ves humo o fuego
- Llama al 112 inmediatamente. No des por hecho que alguien ya ha avisado. Indica dónde estás, qué ves, dirección del humo y si hay personas en peligro. Si puedes, comparte tu ubicación desde el móvil.
- Aléjate pronto. No te quedes a mirar ni a hacer fotos: el comportamiento del fuego puede cambiar en minutos.
- Observa el viento y el relieve para decidir hacia dónde ir.
Hacia dónde moverte
- Nunca hacia arriba si el fuego está por debajo de ti: en pendiente, el fuego se acelera ladera arriba porque precalienta la vegetación que tiene encima.
- Nunca en la misma dirección en que el viento empuja el fuego. Muévete lateralmente respecto al avance o hacia zonas que el fuego ya ha recorrido, si es seguro llegar a ellas.
- Evita barrancos estrechos, vaguadas y chimeneas naturales: canalizan el aire caliente y el humo.
- Busca zonas con poco combustible: pistas anchas, cortafuegos, prados segados, roquedos, embalses o ríos anchos, zonas ya quemadas.
En un incendio, el terreno manda: lo que en una ruta es un atajo cómodo puede ser una trampa.
Si el fuego te alcanza
- Protege las vías respiratorias con un pañuelo de algodón húmedo. El humo es tan peligroso como las llamas.
- Cubre la piel expuesta. La ropa de fibras naturales (algodón, lana) es preferible a muchas sintéticas, que pueden fundirse.
- Busca un refugio con poco combustible: una zona de roca, una hondonada sin vegetación o el agua (si es un río o lago amplio, no un arroyo rodeado de vegetación).
- Túmbate en el suelo si el frente pasa cerca: el aire es menos caliente y hay menos humo a ras de suelo.
- Mantén la calma y no intentes atravesar el frente de llamas salvo que la zona del otro lado ya esté quemada y el frente sea muy estrecho.
Después
- Sigue las indicaciones de los equipos de extinción y de Protección Civil.
- No vuelvas a zonas quemadas: árboles debilitados pueden caer y el suelo puede seguir ardiendo bajo la superficie.
- Bebe agua y vigila síntomas de intoxicación por humo (mareo, dolor de cabeza intenso, dificultad para respirar).
La prevención también es tuya
La mayoría de los incendios forestales tienen origen humano, ya sea intencionado o por negligencia. Algunas pautas básicas:
- No hagas fuego fuera de las zonas autorizadas, ni siquiera con hornillo cuando está prohibido.
- No tires colillas ni vidrio.
- No aparques el coche sobre hierba seca: el tubo de escape puede prender la vegetación.
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Fuentes y referencias
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